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El Viernes días 2 de Mayo hicimos cuatro años juntos Carolina y yo, aquí
sonrientes en la foto de la izquierda. La foto no tiene cuatro años,
sino tres y medio, pero me gusta mucho porque salimos haciendo el
payo, que es lo que más nos gusta.
Todavía me parece mentira que hayan pasado cuatro años tan rápido y la verdad es que todo lo que me ha pasado después de conocer a Carolina no han sido más que cosas buenas y siempre a mejor. Por ejemplo, desde que la conocí, comencé a encaminar un poco más mi vida, y me volví a concentrar en los estudios, en ahorrar dinero y en intentar independizarme. Es más, a día de hoy, si hago recuento de todo lo que he conseguido hasta ahora, tendría que agradecerle a ella infinitamente todo lo que he conseguido, porque antes de conocerla no tenía motivación ninguna ni fé en que podía llegar a conseguir todo lo que tengo hoy algún día.
Para celebrarlo, hemos pasado el fin de semana cocinando y también salimos por ahí a cenar, y de postre, Carolina me preparó una tarta de queso con frambuesa y base de galleta, deliciosa, de la cual ya he pillado empacho de tanto comer.
Aparte de las celebraciones mínimas, esperamos tener unas vacaciones de puta madre en Suecia, que nos vamos el Sábado que viene por una semana con su familia y también en España, donde pensamos pasar la segunda mitad del verano.
Aún siendo mi cuarto aniversario, no se me ha olvidado que hoy, 4 de Mayo, es el cumpleaños de mi amigo Josemas, y por eso le mando (ya le he mandado un SMS esta mañana) mis felicitaciones y un besazo, que lo quiero taco.
Aquí os dejo una comparativa (no muy extensa) que he realizado hoy entre
mi cámara digital vieja (Pentax Optio S4i) contra mi nuevo móvil (Nokia
N82, con cámara de 5 megapíxeles). La cámara ha demostrado ser un
dispositivo aún imprescindible, pero el Nokia N82 no lo ha hecho nada
mal. Espero que os guste la comparativa y que me mandéis vuestros
comentarios, un saludo.
Tras una conversación con un colega (se dice el pecado, pero no el
pecador) por el chat, me di cuenta del trago por el que nuestra
Iberia (la nunca bien nombrada) está pasando, y es que en
España quizás nos sobre frescura, o mejor dicho
calidad de vida.
Hace dos años, cuando me mudé a Finlandia, me vine alejándome de las críticas que surgían de mi interior con respecto a España. Para empezar, la burocracia es un circo multicolor, las autoridades usan sus látigos de domadores para demostrar su supremacía y el ciudadano de a pie, cómo no, no quiere quedarse fuera de tan espectacular acontecimiento, y utiliza cualquier artimaña para poder entrar en juego, que es el objetivo último, cueste lo que cueste.
Si en algo se diferencian los españoles a los finlandeses, es en tres cosas: la comida, el clima y la forma de pisotear al prójimo. Cuando estaba en España, mi frustración era incontenible, al ver que el sistema está montado de tal manera, que para triunfar hay que pasar por encima de los demás, cueste lo que cueste. Sin embargo, estudiar, ser trabajador o buena persona no sirven absolutamente para nada en nuestro país, porque ni el gobierno ni las personas a nuestro alrededor querrán valorarlo, ¿para qué, si pueden pisotearnos y ser superiores a nosotros?
En Finlandia la gente no es perfecta, al contrario, tienen muchísimos defectos. Uno de ellos, el delatar a cualquier persona en cualquier cosa. Por ejemplo, en España, si algo nos importa del vecino es si tiene dinero o no, su orientación sexual, sus problemas con la familia y todo lo que se pueda considerar privado. Sin embargo, sus pufos con la administración pública nos dan un poco igual, a no ser que al vecino le esté yendo mucho mejor que a nosotros, que es cuando nos plantearemos si nosotros también deberíamos delinquir y hacer cualquier cosa (por ilegal que sea) para mentir a entidades o personas y poder llegar más alto.
En Finlandia, sin embargo, a la gente le importa bien poco la vida privada de los demás. Al contratio, lo que les importa es si el vecino está haciendo las cosas de forma legal o no. Aunque suene raro, en Finlandia, la gente suele denunciar al vecino si hay cualquier actividad ilegal, por poco ilegal que sea. En gran parte, suele ser por envidia, ya que el vecino está consiguiendo beneficios de la ilegalidad, y por tanto la gente va a cortárle las alas, pero no creo que sean tan perfectos como para hacerlo sólo por su país, sino que lo hacen también por envidia y para que el vecino deje de recibir tales beneficios.
Esto me comenzó a plantear una serie de dudas y, ya que he vivido en los dos países y en diferentes partes de ellos, por qué no comenzar a sopesar qué merece la pena de un país y qué no. Pues sopesemos.
Tras hablar con este colega, y tras comentarme que vivía muy bien porque trabajaba poco y ganaba bien ("con el dinero público ya se sabe", de su propia boca), a la par que se codeaba con gente con estudios sin él tenerlos, me comencé a dar cuenta de que en España el sistema ha funcionado así desde siempre y, ahora más que nunca, empiezan a notarse los problemas socioculturales entre las juventudes que quieren emanciparse.
Sin dar muchos detalles, mucha gente sabe que en España una carrera hoy en día sirve de poco. Bastante triste, ¿no?. A ver, te pegas estudiando tres, cinco o siete años y al final acabas haciendo un trabajo muy corriente por el que te pagan poco más de 1000EUR. No contentos con esto, tras la invención de los módulos, y que conste que yo he estudiado uno de esos (nadie sabe cuanto me arrepiento de haber malgastado mi tiempo ahí, pero de todo se aprende), la gente es capaz de considerarse "con estudios" y cobrar el mismo sueldo que una persona que ha estudiado una carrera durante años, sacrificando parte de su vida.
Eso sí, en este caso, los trabajadores no tienen la culpa, sino los empresarios, que están dispuestos a pagar el mismo sueldo a gente con diferente cualificación, mientras el gobierno se queda pasivo y no hace nada al respecto. Osea, el gobierno está dispuesto a permitir que tales irregularidades sean comunes o lo que es lo mismo, el gobierno se piensa quedar de brazos cruzados mientras tales injusticias tienen lugar en nuestra sociedad, a la que solemos llamar España europea.
Por otro lado, y ahora analicemos la mentalidad del ciudadano español, la gente de a pie se da cuenta de que el sistema no está por la labor, y prefieren seguir los pasos de la gente que "vive bien" a costa de usar pufos o aprovecharse de cualquier circunstancia, con tal de conseguir ser mejor (que habitualmente se traduce en tener más dinero).
Ahora, ¿qué ocurre en Finlandia?. En efecto, un finlandés no se preocupará de si eres homosexual, bi-sexual o si te la machacas con una piedra, pero en cuanto te vea involucrado en un fraude, correrá a denunciarte. Para que entendáis la situación, en Finlandia el sistema es muy diferente a España, y que conste que no digo que sea mejor ni peor. En Finlandia no hay ricos, ni tampoco pobres. Nadie vive en la calle (involuntariamente) pero tampoco nadie es asquerosamente rico (excepto Kimi Räikkönen), ni nadie se queda sin sus tres comidas diarias aunque nadie es capaz de forrarse de la noche a la mañana.
Con esto quiero decir que Finlandia lo tiene organizado de una manera, en la que todos los ciudadanos son exactamente iguales, y eso lo han conseguido los finlandeses, a base de tener sangre fría y denunciar al vecino en cuanto había un pufo a la vista. De esa manera, el sistema permanece intacto. ¿Qué ocurriría si los finlandeses pasaran de largo dichos pufos? Pues que, sencillamente, la bola crecería y crecería como ha pasado en España desde hace años.
Ni que decir tiene, que yo pienso que es totalmente incorrecto el delatar a alguien de algo, siempre que no entre en juego la vida de alguien. Lo correcto, según yo, sería que cada uno haga las cosas bien y que carguen en su conciencia los fraudes y delitos legales, claro que eso sería en un mundo perfecto. Pero como no vivimos en un mundo perfecto, entiendo que la gente haga cosas con maldad, pero no por ser malos de por sí, sino por querer ser mejores o por simple supervivencia.
Entonces, me gustaría remarcar el hecho de que si España "va bien" es porque los españoles lo hemos querido así. Cuando vienen los extranjeros, los criticamos e incluso nos aprovechamos de ellos. Si el gobierno da alguna ayuda, los españoles quieren la ayuda y lo que no es la ayuda. Si el vecino "hace las cosas mal y le va bien", por qué nosotros no hacerlo del mismo modo. Si mi vecino compró la casa por X, pues yo la vendo por 20X, y mañana él va y la vende por 40X, porque siempre hay gente dispuesta a comprar.
Y no es sólo la gente la que tiene este problema, ya que el gobierno podría tomar cartas en el asunto e introducir regulaciones mucho más estrictas. Por ejemplo, en Finlandia existen regulaciones muy estrictas, que dictan los sueldos según los estudios, o el precio de la vivienda y lo que puede llegar a subir en un año. Vale que no es un país perfecto, al contrario, yo me piro dentro de dos años porque no me gusta, pero el gobierno sigue una política casi ejemplar (al precio de unos impuestos más altos), donde cada uno tiene lo que se merece, y no hay manera alguna de pisotear a los demás y, aún no habiendo dado palo al agua, conseguir algo.
Asimismo, en Finlandia hay regulaciones burocráticas fundamentales, que permiten la absorción de inmigración enriqueciendo al país y no generando problemas ni en puestos de trabajo ni en vivienda. La gente que es útil es recompensada como se merece, la gente que no quiere hacer nada recibe una paga mínima (si es finlandés) o es expulsado a su país (si es extranjero). En definitiva, que el gobierno se preocupa de que el país funcione bien (y no me refiero al "va bien" de nuestra España) y, lo más importante, que los ciudadanos finlandeses se preocupan por que el país funcione y que la justicia prevalezca, aunque yo tengo mis dudas en ciertas situaciones, pero esa es la imagen general que desprenden.
Si habéis llegado hasta este párrafo, os felicito, por el aguante. Sinceramente, sé que este artículo no le gustará a mucha gente en España, y no creo que lo lean en Finlandia (no pienso traducirlo al Inglés), pero que si a alguien le ha picado, pues ya se sabe con los ajos. Y quiero dejar claro que es muy triste que, con la de gente profesional y admirable que tenemos en nuestro país, muchos pasen desapercibidos en España, mientras que los mediocres viva-la-vida destacan en una sociedad de lo que comúnmente se conoce como COMEMIERDAS (sí, la definición de la RAE no es muy acertada, pero todos los españoles sabemos que a los comemierdas les gusta llenarse la boca de dinero y poder, sin haber dado un palo al agua).
Con este feliz artículo os deseo un buen fin de semana y iros todos a tomar por culo (el público puesto en pie, agitando la bandera...).